La formación de alumnos para el
futuro
La
educación es el soporte sobre el cual
descansa cualquier sociedad moderna. La organización, los estándares de calidad
y las políticas educativas están cambiando conforme a los avances científicos y
tecnológicos que transcurre dentro de una sociedad que está en constante
transición.
Así como la sociedad
está cambiando, sus exigencias también, es por esta razón que más personas estudian, pues reconocen que el conocimiento aplicado de las
ciencias y tecnología los prepararán para estar a la altura de los nuevos tiempos.
Todo
lo anterior indica que no solo el estudiante debe estar preparado, sino
también el docente, ya que está
comprometido con la formación de sus alumnos en las habilidades y competencias,
propias de un futuro cercano.
Por
lo cual es interesante responder a esta pregunta: ¿Qué deben hacer las
instituciones educativas, en especial los docentes para la formación de los
alumnos para el futuro?
De
manera que a continuación se dará respuesta a esta pregunta, pero antes abordaré
la postura de algunos autores y reflexiones personales en relación al tema.
Según
Dahendorf (1989):”Los seres humanos tienen una peligrosa tendencia a la
comodidad que procura un mundo cerrado. Pero si deseamos avanzar,
perfeccionarnos y mejorar las condiciones en que los hombres y mujeres viven en
este planeta, debemos aceptar las inseguridad, antagónica, incómoda, pero
soberbia y alentadora perspectiva de los horizontes abiertos”.
Estas
palabras si las llevamos al plano educativo da entender claramente el peligro
más letal que puede enfrentarse una institución educativa, que sus docentes estén
absortos en su zona de confort, encerrado en su presente comodidad, sin mirar
el futuro que se avecina; corriendo el riesgo de quedar estancado, en vez de
avanzar con el correr de los tiempos, limitando de esta manera a sus alumnos.
En
este mismo orden el portal educativo Educando en su artículo titulado: Competencias
del nuevo docente del siglo XXI (2012) hace
referencia a que el docente “en este nuevo contexto para poder afrontar los
continuos cambios que se imponen en todos los órdenes de su vida, debido a los
rápidos avances científicos y la nueva economía global”, está obligado “a
adquirir nuevas competencias tanto personales, sociales y profesionales que,
aunque en gran medida siempre han sido necesarias, hoy en día resultan imprescindibles”.
De
manera que los docentes están llamados a apropiarse de las competencias
necesarias para la formación de sus alumnos, saliendo de su estado de confort o
inactivo, procurando ser agente de cambio.
A
mi manera de pensar nadie da lo que no tiene, es decir, un docente no puede
aportar a sus alumnos habilidades y destrezas, en áreas tan específicas como la
ciencia y tecnología, cuando no tiene dominio de ella.
Es
por este motivo que el docente debe adquirir competencias, tales como:
Ø Propiciar
ambientes de investigación que promueva aprendizajes significativos.
Ø Utilizar
y gestionar recursos tecnológicos.
Ø Seguir
capacitándose en un mundo globalizado y de avance científico.
Ø Adaptar
sus métodos de enseñanza en consonancia con la evolución tecnológica actual.
Ø
Tomar decisiones en base a la ética y la
moral.
Hay
que tomar en cuenta que no sólo el docente debe colaborar con la educación de
sus alumnos, sino que también la institución educativa en conjunto con su
equipo de gestión están comprometidos en trabajar en pro de una formación que
le sea útil en todos los aspectos de la vida.
En
este mismo orden Namo de Mello (1998) sostiene según el citado portal educativo
que la educación −lo que incluye las instituciones educativas− han de enfrentar
dos tipos de desafíos: “practicar formas de gestión que fortalezcan el
ejercicio de la iniciativa creadora de la escuela, incluyendo la gestión de la información
y resignificar los instrumentos de trabajos pedagógicos (currículo, contenidos
de enseñanzas, métodos y perfiles de los profesores)”.
En
pocas palabras para que las instituciones educativas marchen bien deben
sobrepasar estos desafíos, ajustándose a las novedosas herramientas de la
tecnología de la información y comunicación (tic), y así brindar una educación
de calidad.
Las
competencias adquiridas por los docentes contribuye a formar alumnos para el
futuro, ahora bien, conviene preguntar, ¿qué formación y beneficios tendrán en
el futuro?
Ø Una
mentalidad más globalizadora.
Ø Protagonistas
irrefutables de su propio aprendizaje.
Ø Acceso
a más fuentes de información y estudio del mismo.
Ø Capacidad
de adaptación a los movimientos
culturales y científicos.
Ø Asequibilidad
a las nuevas herramientas tecnológicas.
Ha
llegado el momento de reflexionar sobre qué estamos haciendo como docentes para
formar alumnos para el futuro. ¿Estoy yo avanzando con los nuevos tiempos?
¿Temo utilizar instrumentos tecnológicos y de salir de mi zona de confort? O
por el contrario ¿Estoy innovando mi enseñanza constantemente?
Recuerda
la pregunta hecha al principio, ¿qué deben de hacer las instituciones
educativas, en especial los docentes para la formación de alumnos para el
futuro?
Estar acorde con los nuevos tiempos, seguir preparándose, y como ya se
mencionó utilizar y gestionar los recursos tecnológicos pertinentes.
Es
cierto que la sociedad del futuro ofrece sus propios retos y el docente
requerirá afrontar complicados escenarios: una población estudiantil
diversificada, puestos de trabajos inexistentes hoy, pero demandante mañana,
constantes movimientos culturales y nuevas tecnologías. Pero no hay que temer con voluntad propia podemos
educar a una nueva generación.
Ten
presente esta frase del célebre psicólogo suizo, Jean Piaget, quien realizó
grandes aportes a la educación: “El objetivo principal de la educación es crear
personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones
hicieron”.
¡La
educación es el pasaporte a un mejor futuro, nuestros alumnos los pasajeros y
nosotros el conductor que lo guía hacia
ese futuro prometedor!
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